En clave danesa

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Hubo un tiempo, no muy lejano, donde se respetaba el Lerkendal Stadion en toda Europa. Porto, Real Madrid o Benfica fueron alguno de los equipos que salieron derrotados de Trondheim durante la época dorada del Rosenborg de la que formaba parte Kåre Ingebrigtsen –actual entrenador- y que ha conseguido rehabilitar esa sensación de equipo temible, aunque por el momento solo dentro de las fronteras más nórdicas donde vuelve a reinar sin discusión.
 

Con el bloque que fue campeón en 2015, en Rosenborg han conseguido no ser víctima del éxito que supuso ser campeón y de cómo en Saint-Étienne dieron cuenta de su calidad firmando al cerebro -Ole Selnaes- y brazo ejecutor –Alexander Soderlund- el pasado enero. Del joven mediocentro había sustituto antes de que éste volase al macizo central francés, precisamente de esa misma liga había regresado a Noruega un Anders Konradsen sin la misma capacidad para hacer circular el balón, pero que ha complementado un mediocampo que empuja a su rival hacia su propia portería con las incorporación de de Midtsjo y, especialmente, Mike Jensen. Siendo el interior diestro la pieza más importante hasta recuperar su status como internacional danés y seguramente convertirse en el mejor jugador de la Tippeligaen 2016.

La otra pieza clave llegó desde Haugesund aunque también procedía de tierras danesas. Christian Gytkjær había seguido el camino de Soderlund dándose a conocer en el equipo de Rogaland para confirmarse como máximo goleador pese a ser dos perfiles totalmente distintos. Mientras que el noruego es un delantero corpulento y relativamente torpe, el actual 9 del RBK es un delantero de área pero mucho más habilidoso y mejor finalizador pese a no alcanzar todavía las cifras goleadoras de su antecesor.

Este año los pilares del Rosenborg hablan danés, algo que con la renovación de Jensen podrían significar que regresase el total dominio del fútbol noruego al Lerkendal durante unos años. Por lo pronto están a dos partidos de repetir el doblete de 2015.

12 años después

martes, 20 de septiembre de 2016

Todo empezó un 19 de septiembre de 2004. Ese día, un club al sur de Reykjavík conquistaba su primera liga en Islandia y desde entonces solo los dos principales clubs de la capital (KR y Valur), conjuntamente a las sorpresas de Breiðablik en 2010 y Stjarnan cuatro años después, han sido los únicos capaces de romper la hegemonía de la tercera ciudad del país. Y es que 2016 ha traído los mismo campeones que el año anterior en suelo islandés, en una liga dónde la parte alta ha tenido más invitados que en años anteriores, aunque solo FH se ha mostrado suficientemente solido como para ser candidato a un título que suma el octavo en los últimos 12 años.



No cambiaron, siendo ese su principal argumento para repetir entorchado, en Hafnarfjörður durante el mercado invernal. Unicamente fortalecieron la zona de atrás con el portero feroés Gunnar Nielsen (ex-Manchester City). Dejando la columna vertebral Doumbia-Pálsson-Gudnason-Lennon impoluta para mantener ese equipo con defensa físicamente potente y un ataque veloz que ve crecer poco a poco a Kristján Flóki Finnbogason (95) en la zona de tres-cuartos, cuando todos esperaban un punta.

Por detrás de los chicos de Heimir Gudjonsson han ido envidando diferentes candidatos a los que el tiempo y la solidez Fhingar fue descartando con el paso de los partidos. Primero fue Stjarnan el que amenazaría con volver a pelear por el título después de un año sabático, pero sin Olafur Finsen (92) -lesionado gravemente-, le faltó una pieza con la que marcar diferencias arriba. Llegándola a firmar en verano con un Holmbert Aron Fridjonsson (93) desmotivado y, tal vez, pasado de peso, pero que ha dado muestras de recuperación en los pocos meses que ha pasado en Garðabær.

Después fue un vistoso Fjölnir quién llamó con un torrente ofensivo que tenía sus piezas claves en dos extremos con salida para dentro como Martin Lund y Birnir Snaer Ingason (96), que conectaban con dos delanteros peleones como Marcus Solberg y Thórir Gudjónsson (91) pero su fortaleza encontró un problema en la zona defensiva por donde se le fueron partidos claves ante rivales directos.

Al final, el candidato más firme ha sido Breiðablik que con una defensa expeditiva encontró en el regreso de Árni Vilhjálmsson (94) a la pieza perfecta para penetrar en la defensa rival, consiguiendo 6 goles y 4 asistencias en 10 partidos aunque han resultado insuficientes para detener al actual gigante de la Úrvalsdeild. Un gigante que justo 12 años después de levantar su primera liga, consigue la octava demostrando que le queda cuerda para rato.

El comienzo de la transición

jueves, 8 de septiembre de 2016

Comenzaba una nueva era en la selección sueca tras una Eurocopa decepcionante. No solo la presencia de Janne Andersson daba muestras del nuevo ciclo, sino la falta de tres estandartes del fútbol sueco como Ibrahimovic, Källström e Isakasson que esperaban ser sustituidos con la columna vertebral del equipo campeón del último Europeo U21 y varias piezas del Norrköping campeón.

Suecia 1-1 Paises Bajos

Ante otra selección sumida en una profunda renovación, que llegó a pagar el peaje de no estar en la gran cita del pasado verano, los suecos hicieron hasta seis cambios en un once donde solo se reconocía la parte defensiva. Fransson fue el encargado junto a Hiljemark de mover a un equipo que sujetado en un costado por otro mediocentro como Rohdén temía hacer aguas que en los primeros minutos llegaba a la espalda de Lustig, cuando Klaassen aprovechaba el hueco que dejaba Sneijder al retrasarse para conseguir ventajas que terminaba deshaciendo un inspirado Olsen.

La posesión era enteramente visitante y con Janssen colaborando en el juego parecía cuestión de tiempo que los suecos encajasen primero, pero en cuestión de sacrificio defensivo es una selección que tiene altas dosis y experiencia desde categorías inferiores, por lo que pese a no aparecer por las inmediaciones de Zoet todo parecía estar controlado siempre y cuando el principal argumento del rival fuese centros desde los costados. Ese control dió la oportunidad a Forsberg de mostrar sus arrancadas interiores desde el costado zurdo para conseguir enlazar con una pareja de delanteros sin ninguna química que justo antes del descanso, en la primera ocasión que tuvo, abrió el marcador al aprovechar una indecisión de Strootman.

La nueva Suecia no comenzaba con las mejores sensaciones en el campo, pero pese a todo vencía a una oranje que demostraba estar un paso por delante pero pecaba de falta de pegada. En el segundo tiempo, las combinaciones interiores neerlandesas comenzaron a aparecer con más facilidad, lo que unido a la inclusión de un doble punta por parte de Blind arrinconó totalmente a unos locales que terminaron por ceder el empate a falta de veinte minutos. En la recta final, ninguno de los dos entrenadores consiguió darle una marcha más a su equipo para que desnivelase el partido, por lo que el empate final mostró que ambas tienen trabajo por delante para volver a ser competitivas a nivel europeo tal y como demostró que ambos goles llegasen por medio de miembros de la generación que intentan sustituir.

Un punto por inercia

Volvía la sensación de la última Eurocopa con una lista continuísta a pesar de que Lagerbäck había dejado la batuta, al fin en solitario, a Hallgrímsson. Entraba Kjartasson -recién traspasado al Maccabi Tel Aviv- por un Guðjohnsen dando sus últimos retazos en la India, mientras que Eyjólfsson hacía lo propio por Hermansson. Aunque en ambos casos se trataban de piezas de recambio.

Ucrania 1-1 Islandia

Una lesión en la rodilla izquierda de Sigþórsson impidió que Islandia repitiese el once inicial que sacó en los cinco partidos de la pasada Eurocopa. En su lugar, Finnbogason fue la pareja de Bödvarsson para visitar un Olimpiyskiy vacío por la sanción por racismo que la UEFA aplicó a los ucranianos.

Y precisamente esa novedad fue la que consiguió marcar diferencias en el inicio del partido, cuando el delantero del Augsburg mostró que tiene unas cualidades diferentes a Sigþórsson pero igualmente eficaces. La espalda de Kucher fue castigada tres veces en los primeros veinte minutos, consiguiendo abrir el marcador y que el central del Shakhtar fuese amonestado. Pero con la desventaja, Yarmolenko comenzó a pedir la pelota para que el partido cambiase de campo y la portería amenazada fuese la islandesa. Aunque el principal problema de los locales radicaba en la falta de presencia en un área fuertemente defendida por dos torres que despejaban sin problemas los centros rivales y solo parecían sufrir con los tiros lejanos de Rakitsky. Así fue como antes del descanso, un mal despeje de Halldórsson fue aprovechado por Yarmolenko para igualar un partido que se fue en tablas al descanso.

En el segundo tiempo, la fase ofensiva islandesa desapareció por completo al no conseguir ganar ninguno de los balones largos enviados a una pareja de delanteros superada y sin el jugador adecuado para ello, que tuvo que redoblar esfuerzos cuando Shevchenko decidió meter en el campo a un delantero puro. Arrinconados y sin que Hallgrímsson reaccionase, los islandeses achicaron agua de manera solida hasta que un Traustason recién incorporado trabó a Butko dentro del área a falta de cinco minutos. El penalti fue mandado al poste por Konoplyanka, lo que unido a la entrada de Hallfredsson niveló el partido abortando el arreón final de unos locales que estuvieron mucho más cerca de los tres puntos pero, como en la Eurocopa, terminaron defraudando.

Así, Islandia queda empatado con los otros cinco integrantes del grupo con un punto debido a los tres empates que croatas, turcos, finlandeses y kosovares consiguieron en el que se presenta como uno de los grupos más igualados de la fase de clasificación para Rusia 2018.

Un objetivo inabordable

domingo, 3 de julio de 2016

Francia 5-2 Islandia

Parecía evidente que el límite de este grupo de 23 islandeses se acercaba peligrosamente según avanzaba la competición. La primera participación en una fase final, superar un complicado grupo y dejar en la cuneta a los ingleses eran gestas suficientemente grandes para alabarlos, pero enfrentarse a Francia -en su casa- seguramente era una meta demasiado complicada para un equipo que pese a recibir una somanta de golpes inicial, no ha doblado la rodilla hasta que el neerlandés Kuipers ha pitado un final que se recordará como algo histórico entre un pequeño país en el norte de Europa.

Y es que Francia planteó el partido de tal forma que no dió opciones al once islandés que Hallgrimsson & Lägerback han conseguido que Europa recite casi de memoria. No tardó en verse cómo los de Deschamps tendían una trampa a la salida de balón rival, dejando el esférico  los islandeses para que sus centrales avanzasen unos metros mientras que ejercían la presión al resto del equipo, propiciando innumerables perdidas que encontraban a Islandia como nadie había conseguido hacerlo hasta la fecha, con metros para correr a su espalda.

La lección de fuerza (contrarrestando el punto fuerte rival), rapidez y precisión francesa desembocó en tal desbarajuste en la defensa islandesa que en ningún momento pudo juntarse para intentar detener a un rival desatado que se fue con cuatro goles de ventaja a un descanso del que Arnason, principal damnificado por su escasa velocidad, no regresaría.

La bonita historia islandesa estaba finiquitada, pero lejos de rendirse los islandeses prosiguieron intentándolo con sus armas. El saque de banda de Gunnarsson y centros laterales ante un rival que no tenía ningún interés en permitirles hacer el partido que hasta la fecha siempre habían ganado, es decir, cerrarse para buscar a Sigthórsson en largo.

El propio delantero del Nantes y Bjarnason (Birkir) maquillaron un resultado que mostró las carencias de todo su equipo, pero que ha conseguido que todo el continente sienta un profundo respeto por ellos. Solo les queda no plantarse e intentar la próxima incursión entre los grandes del fútbol en el Mundial 2018, que para ellos empieza dentro de dos meses en Kiev.

Extremos opuestos

martes, 28 de junio de 2016

Inglaterra 1-2 Islandia

Islandia es historia del fútbol. La selección de Hallgrímsson & Lägerbäck no solo ha conseguido vencer a Inglaterra en los octavos de final, han conseguido remontarle y terminar sin sufrir en un partido que supieron disfrazar todas sus carencias para que el rival se chocase constantemente, sin mostrar ninguna capacidad de reacción.

Con el potencial aéreo de la pareja Cahill-Smalling, parecía que los ingleses tenían suficientes baterías antiaéreas con las que detener un potencial nórdico que planteaba el mismo once que en los anteriores tres partidos de la Eurocopa. Eso, unido a un tempranero gol de Rooney con el que se penalizaba la candidez de Halldórsson ante la velocidad de Sterling, parecía ser una losa suficiente con la que sepultar a Islandia.

Pero este equipo tiene todo de lo que carece Inglaterra y lejos de venirse abajo siguió creyendo en su plan que respondió de ipso facto con otro gol nacido de las manos de Gunnarsson, el pelo de Árnason y esta vez, la picardía de Ragnar Sigurdsson que se adelantó a Walker. Con la igualdad restablecida, Sigthórsson comenzó a aparecer como es costumbre en su papel de pivot, para darle vida a los ataques de su equipo aunque ante los centímetros rivales hiciesen que predominase el juego por abajo. Y en uno de esas prolongaciones, aprovechando la endeblez inglesa, dobló la ventaja en el marcador.

Ese gol, al contrario que había sucedido con el de Rooney, sí que hizo que una Inglaterra que había iniciado intentando aprovechar el desborde de Sterling sobre Saevarsson entrase en un bucle del que no saldría, convirtiéndose en un equipo cada vez más separado y donde la circulación del balón era tan previsible como los lejanos disparos de Kane.

En el segundo acto, la chispa de Vardy pareció que podría encender la mecha inglesa pero un tremendo Ragnar Sigurdsson acudió a apagar la única situación de verdadero peligro que Inglaterra supo crear en cuarenta y cinco minutos donde las probaturas de Hodgson con Wilshere, no consiguieron inmutar al rígido sistema defensivo islandés que tuvo momentos de tal suficiencia que hasta conseguía salir jugando en determinados tramos de partido ante la impotencia rival.

Una victoria que ha demostrado que el trabajo de una selección y otra están en extremos opuestos, porque mientras los ingleses no han sabido aprovecharse de las carencias rivales -esta vez Gylfi no sufrió a su espalda-, los islandeses han sacado petroleo ofensivamente para guardarlo posteriormente como un tesoro. El tesoro de unos cuartos de final.

Triste final

sábado, 25 de junio de 2016

Suecia 0-1 Bélgica

Suecia se ha despedido de la Eurocopa como una de las selecciones más pobres ofensivamente. Su total dependencia de Ibrahimovic, algo que le sirvió para superar en el play-off a Dinamarca, está vez le ha penalizado ante el flojo campeonato del delantero del PSG que tampoco ha estado acompañado por el resto de un equipo que pide a gritos renovarse.

Ante los belgas y a pesar del flojo rendimiento sueco, Hamrén prosiguió con su idea que pareció cuajar mejor que otros días. La propuesta rival no obligaba a Källström a tener que iniciar el ataque sueco en estático, sino que el repliegue bajo que profesaban, permitía esperar y robar para inmediatamente buscar la velocidad del costado izquierdo.

Con estas pautas, Suecia apenas tardó cuatro minutos en conseguir lo que no había hecho en los dos partidos anteriores, tirar a puerta, mientras que Bélgica cargaba sus ataques en Hazard que se encontraba con un Lindelöf inabordable y ayudado por Ekdal si el 10 del Chelsea buscaba irse por dentro. Las sensaciones, pese a seguir sin probar a Courtois, eran distintas habían cambiado y Suecia parecía capaz de dañar a un rival que sufría con un Forsberg que al fin podría correr y casualmente se encontraba con una pieza más débil que el resto del equipo, Meunier.

Pero pese a la mejoría que permitía a Suecia llegar a área rival, las carencias seguían existiendo y el gol estaba lejos cuando Ibrahimovic se encontraba con Alderweireld-Vermaelen. Poco a poco el partido se fue abriendo por la necesidad sueca de anotar y a pesar de que Granqvist consiguió sujetar a Lukaku, un trallazo de Nainggolan fue la estocada final para un equipo que nunca mereció seguir en la competición.

Así termina una época en Suecia, la del extraordinario Ibrahimovic que acompañado de nombres como Isaksson o Källstrom ha metido a su país en las últimas cuatro fases finales de Eurocopa. Un logro que parece difícil de conseguir y que ahora queda en manos del entrenador del Norrköping, Janne Andersson.