Iver Fossum: La fábrica no se detiene

miércoles, 15 de abril de 2015

Cuando Ronny Deila llegó a Drammen en 2006, cambió – junto al hermano mayor de Tore André Flo, Jostein – la historia de un equipo que en Europa sólo era recordado por haber encajado 11 goles en un partido frente al Liverpool en los 70. Por aquel entonces, el Strømsgodset sufría tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. En el césped intentaba evitar volver a una 1.division de la que había tardado cinco años en regresar y fuera de ellos, arrastraba una grave crisis económica que le llevó a estar al borde de la liquidación. 

Fue entonces cuando el binomio Flo-Deila (director deportivo-entrenador), instauró un modelo que aunque tardó un par de años en despegar, todavía sigue vigente y dando réditos. La apuesta por gente joven y especialmente gente de la cantera, ha supuesto la aparición de grandes jugadores que han comenzado a rellenar las vitrinas del Marienlyst de trofeos, además de sanear la economía del club por completo.

Y es que, si por algo ha destacado este Godset en los últimos años es por la calidad de sus medios, principales protagonistas del estilo de toque con rápidas transiciones que se le ha querido dar al equipo, siendo varios los que despertaron interés en distintos clubes europeos hasta terminar firmándolos. Todo comenzó con Anders Konradsen y Stefan Johansen, ambos llegados desde Glimt en 2010, siendo posteriormente vendidos a Rennes y Celtic por más de 2 millones de euros cada uno. Una cifra que rompió esta temporada la joya de la corona, Martin Ødegaard, traspasado por casi €3M.

Pero aunque Deila haya abandonado la nave, los mediocentros siguen creciendo en Buskerud. Ya el año pasado, muchos equipos se fijaban en otro jugador al ir a ver a Ødegaard. Su nombre, Iver Fossum.

Fossum (1996) debutó hace tres temporadas con el primer equipo tras haber destacado en la cantera. De hecho, Rosenborg quiso firmarle varias veces. Con la marcha de Johansen fue elegido para ser el principio del juego de su equipo como interior zurdo. Y desde entonces, le dió al equipo una seguridad a la hora de sacar la pelota impropia para un chico de 17 años, combinando pase largo y corto sin problema, además de proteger la pelota.

Este año, con la marcha de Martin al Castilla, ha sido elegido para comandar al equipo hasta el punto de modificar el esquema para que el equipo giro en torno a él. Actualmente desde la mediapunta se intenta que siga evolucionando y corrigiendo sus carencias a la hora de llegar al balcón del área. Iver no es un jugador que acostumbre a dar el último pase, como sí era Ødegaard, y tampoco es un goleador (apenas suma 4 goles como profesional), pero con el talento que posee para manejar la pelota no tardará mucho en adquirir unas habilidades que le permitan dar el salto a un gran club.



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