Alexander Sørloth: Centímetros camino de Groningen

En la extinta Next Gen Series, lo que fue la antesala de la actual UEFA Youth League, tanto Molde como Rosenborg pudieron disfrutar de partidos ante las canteras de los grandes de Europa. En Molde la historia no pasó de ser circunstancial, salvo por la aparición de Sander Svendsen, debido a las numerosas derrotas en los dos años de competición. Pero en Trondheim, la historia fue distinta ya que en 2012 estuvo a punto de clasificarse con un Bakenga que alternaba con el primer equipo, mientras que a la siguiente temporada cayeron octavos tras brillar en un grupo con Inter (campeón el año anterior), Liverpool y Borussia Dortmund.

En ese equipo, había dos nombres que llamaron la atención. Casi todo giraba alrededor de un corpulento mediocentro que ni siquiera pertenecía al Rosenborg, se lo había prestado el Asker para que se diese a conocer, algo que consiguió hasta el punto de terminar en la Juventus. Vajebah Sakor le daba solidez al equipo a la hora de posicionarse pero también se soltaba para aparecer en ataque, mientras que en la delantera había un chico de una altura considerable y de apellido conocido, Alexander Sørloth.

Hijo de Gøran, delantero del Rosenborg cuando éste comenzó a arrasar en Noruega, Alexander fue creciendo en la cantera de su ciudad natal hasta que en 2013 debutó con el primer equipo en Europa League y anotó su primer gol. Pero la necesidad de títulos que había en el gigante nórdico le impidió tener una oportunidad que esta temporada le concedió el Bodø/Glimt en forma de cesión y donde se ha destapado profesionalmente. En el Círculo Polar Ártico tardó en asentarse en el equipo, empezó como extremo a pesar de su escasa velocidad, pero tras anotarle cuatro goles al Start en verano no ha parado de sumar hasta terminar con 13 goles y seis asistencias su primera temporada en la élite, lo que le ha valido para que el Groningen le fiche para 2016.

Sørloth es un delantero alto y fuerte, uno de esos que se desenvuelven bien en el juego aéreo y especialmente dentro del área, con un potente golpeo pero escasa velocidad. Algo que no deja ser curioso por haberse destapado apareciendo lejos de la portería rival, en un equipo que hacía daño al contragolpe y tenía al joven Alexander como pivote para recibir dar continuidad al ataque.

En pleno proceso de cambio de estilo, el fútbol noruego parece haber encontrado a un delantero con un perfil como los de antaño, pero que si sigue creciendo en su nuevo destino, no tendrá problemas para asentarse en la selección, como también lo hizo su padre.



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