El mago Bradley

jueves, 28 de mayo de 2015

Hace poco más de un lustro que Stabæk jugó la Champions League. Su 2008 había sido casi perfecto, si no hubiese perdido la final frente al Vålerenga de Moa Abdellaoue, pero en Tippeligaen habían podido celebrar el título que se les había escapado un año antes, el primero de su historia. Eran días de vino y rosas en Bærum, un suburbio al oeste de Oslo.

El éxito fue efímero para un club que vivió por encima de sus posibilidades. El traslado al flamante Telenor Arena, fichas descomunales y muchos más gastos no pudieron ser compensados con las ventas de los protagonistas de la hazaña, lo que desembocó en el retorno al modesto Nadderud Arena y en un descenso tras un año para olvidar que acabó con una puntuación paupérrima, 17 puntos. Tocaba reconstruir un equipo sin recursos en 1.divisjon, pero la penitencia fue menos dura de lo esperado. La cantera respondió junto a las piezas que lograron mantener y en solo una temporada habían recuperado la categoría y habían juntado un grupo de jugadores ilusionante, pese a perder a Herman Stengel (1995), que libre de contrato se fue a la capital.


En ese momento, el director deportivo (Inge André Olsen) sorprendió al prescindir de Petter Belsvik, pero pocos imaginaban que su apuesta final era Bob Bradley. Con su llegada, el mundo miró a Bærum por un momento, habían firmado un entrenador totalmente mediático para sus posibilidades y no defraudó. A falta de recursos, el americano tiró de contactos para reforzar una plantilla que sorprendió a todo el mundo con un rendimiento desproporcionado.

Los marfileños Boli (1993) y Kassi eran balas en ataque. Aparecían por cualquier lado, había permutas constantes y una vez que recuperaban el balón se convertían en velocistas que colocaron al equipo en puestos europeos durante el primer tercio. El americano Michael Stephens y sobre todo Morten Thorsby (1996), lanzaban al equipo al tiempo que Enoch Adu se convertía en el soporte de un equipo que estuvo en puestos europeos en el primer tercio de la temporada.

Pero llegó el verano y el Stabæk no había pasado desapercibido. La cesión de Adu fue imposible de renovar cuando Malmö se metió por medio. Heerenveen aterrizó a por Thorsby, lo que hizo que Anders Trondsen (1995) saltase del lateral al mediocentro/mediapunta definitivamente y poco a poco el equipo fue resintiéndose para terminar en mitad de la tabla, un éxito pese a todo para un equipo que a comienzo de temporada era señalado como uno de los principales candidatos al descenso.

Y si en 2014 Bob Bradley sorprendió, en 2015 ha maravillado con otra reconstrucción low cost bajo el mismo patrón. Las salidas de Boli a China o Trondsen a Sarpsborg fueron sustituidas con trabajo y mucha imaginación. El delantero ghanés Asante compensó la salida de Brustad y entre los descartes de otros clubes, aparecieron Kamal Issah (con características similares a Adu) y Adama Diomande.

Aunque si un jugador puede representar la política de fichajes bæring ha sido Yassine El Ghannasy (1990). El belga-marroquí fue una de las grandes promesas de su país de nacimiento a mitad de la pasada década, pero un cúmulo de malas decisiones echaron por tierra su carrera hasta dejarle sin equipo. Bradley se propuso recuperarle para la causa y así ha sido. Aún con kilos de más, el extremo completa un ataque que ha cambiado de nombres con respecto al año pasado, pero no de idea. En el Nadderud se sigue corriendo y la idea futbolística de Bradley asombrando con un equipo que está plantándole cara al mejor Rosenborg de los últimos años.

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Un campeón especial

jueves, 21 de mayo de 2015

Hace justamente un año, en Herning lloraban desconsolados al ver cómo su equipo -Midtjylland- había perdido en los últimos meses 12 puntos con el AaB, campeón final, e incluso se les había escapado la otra plaza que daba acceso a la previa de Champions League, en la última jornada en favor del København.

Si no hubiese sido por esa pájara, hubiesen celebrado su primera liga un año antes con base en un modelo de cantera que domina las categorías inferiores del fútbol danés, junto a Esbjerg y Nordsjaelland. Allí, en medio de la península de Jutlandia se encuentra la Klubsamarbejdet, una red de clubes que aúna a más de 156 equipos de la región que trabajan entre si para captar y formar jugadores. Desde chicos de 8 o 9 años, van uniéndose a esta especie de academia que tiene como destino final el equipo sub'17 del Midtjylland. De allí han salido jugadores como Viktor Fischer, Simon Kjaer o Winston Reid para darle la razón a un proyecto iniciado con el nacimiento del club en 1999.

Las peculiaridades de este club para tratar de luchar contra otros más poderosos económicamente no terminan en su gran trabajo de cantera. Fruto de un acuerdo de colaboración con el FC Ebedei, club nigeriano de tercera división que se trasladó a comienzos de siglo desde Lagos a Ijebu-Ode, tiene desde 2004 un importante número de jugadores nigerianos que año tras año han estado probando en sus filas. Dando su primera oportunidad europea a jugadores como Sekou Oliseh (CSKA), Akeem Agbetu (Le Havre) y otros que aún están en el equipo como Sylvester Igboun o Izounna Uzochukwu.

Pero todas estas buenas ideas que se quedaron a las puertas del título, tampoco consiguieron salvar al club de los apuros económicos. Por lo que el verano pasado tuvo que entrar en el club Matthew Benham, un millonario que hizo su fortuna mediante apuestas deportivas y que era dueño del Brentford, donde había adaptado el método que le había permitido hacerse rico en el club de sus amores.

Su llegada a Herning fue de la mano de Rasmus Ankersen, ex-jugador y ex-entrenador del club, al que situó al mando de las operaciones (como escudo) antes de instaurar un modelo basado en el análisis estadístico de los partidos, algo similar al de la película Moneyball. Con este método, empezaron firmando a jugadores que sus algoritmos habían localizado con números por encima de su coste, como Tim Sparv, mediocentro defensivo que estaba en uno de los equipos que mejores estadísticas tenía de Europa a pesar de estar en Bundesliga 2, el Greuther Fürth. Un espigado internacional finlandés que ha terminado por desplazar a la posición de interiores a jugadores tan importantes como Jakob Poulsen o Izunna para llevar la manija del equipo.

Así, la temporada del Midtjylland ha sufrido una importante mejora, reforzada por la tremenda efectividad a balón parado, ya que de los 60 goles que han anotado, 26 han llegado mediante jugadas de estrategia. Algo de lo que la adopción del modelo Benham tiene mucha culpa, al darle una importancia primordial a uno de los aspectos del fútbol en dónde más se puede relativizar el azar.

Toda esta mezcla de singularidades le han servido al Midtjylland para levantar su primera Superliga, una recompensa más que merecida para uno de los equipos más interesantes del panorama europeo que ha juntado varias estrategias para competir y terminar venciendo a los grandes del país contando con muchos menos recursos.

Pione Sisto: De Midtjylland para el mundo.

miércoles, 20 de mayo de 2015




El trabajo con la cantera que llevan haciendo en Midtjylland desde que en 1999 se juntasen los equipos de Herning e Ikast, ha llamado la atención en tantas partes que son casi 70 traspasos -traducidos en unos 20 millones de euros- lo que han ingresados por jugadores que han formado. Una cifra muy a tener en cuenta en un fútbol que contabiliza traspasos mucho menos cuantiosos que las grandes ligas europeas.

Actualmente, hay varios canteranos opositando a ser los nuevos Reid o Kjaer, como el central de origen ucraniano Erik Sviatchenko, André Rømer o Jesper Lauridsen, para incrementar esa cifra de traspasos. Aunque por encima de todos esta Pione Sisto, un jovencísimo y tremendamente escurridizo extremo, que se intercambia la posición con Igboun aunque en ocasiones también parte desde el interior.

Pero Sisto no es un chico cualquiera. Nacido en Uganda, aterrizó junto a sus padres en tierras danesas cuando apenas tenía dos meses huyendo de la guerra en Sudán del Sur. El modesto Tjørring fue el primer club que contó con Pione cuando apenas tenía siete años, lo que desembocó en la llegada de Sisto a la cantera del Midtjylland, al ser uno de los muchos clubes convenidos con el club grande de la zona. Toda su vida ha transcurrido en la academia de los lobos hasta que hace dos años debutó con el primer equipo con solo 18 años. Recibiendo el premio de "mejor jugador de la academia" por delante del interista Morten Knudsen.

Desde ese debut llamó la atención de todo el mundo, con una gran velocidad acompañada de buena técnica -buen golpeo a pelota parada- y sobre todo desborde lograba cambiar partidos con suma facilidad, rompiendo tanto por fuera como por dentro ha llegado a acumular 17 goles y 7 asistencias en poco menos de 60 partidos. Aunque si algo puede ir en contra de lo que parece un futuro brillante es su facilidad para las lesiones musculares, ya que con un juego donde las arrancadas y la potencia saltan a la vista, es común ver que se resienta y se pierda partidos por este motivo.

Comparado con Christian Eriksen (?), aunque su estilo de juego tenga más diferencias que similitudes, fue convocado con la selección sub'21 en cuanto recibió la ciudadanía danesa en 2014, anotando un hat-trick en el que ha sido, y puede que sea, su único partido con ellos. Ya que una vez ha sido autorizado a jugar partidos internacionales, no han dudado en convocar con la selección absoluta a la que será la próxima estrella que saltará desde el centro de Jutlandia a una gran liga.
 

La maña volvió a valer más que la fuerza

domingo, 17 de mayo de 2015

En Örebro, justo en el corazón de Suecia, no están acostumbrados a los títulos. Hubo una época -en los 90- que con Sven Dahlkvist o Arnor Gudjohnsen (padre de Eidur) estuvieron a punto de conseguirlos y lo que sí hicieron fue salir a competir con el resto del continente, pero eso es algo que queda muy lejos. Actualmente, son un equipo que se puede dar por satisfecho cuando termina el año sin tener que probar los apuros del descenso.

Por eso, una final copera tras "cargarse" a dos de los favoritos (Malmö y Elfsborg) era una gran noticia aunque se jugase en campo del rival, el todopoderoso Göteborg. Alexander Axén, técnico del Örebro, decidió apostar por la fuerza de Ayanda Nkili, defensa central, para blindar un centro del campo y salir por los costados con Yasin y Gustavsson, algo que fue consiguiendo en cuanto las continuas faltas a Ankersen hicieron desistir al danés de entrar por banda. Y con los locales volcando su juego por el medio, la figura del sudafricano fue haciendose tan grande que incluso se lanzó a por la portería rival, encontrándola con un inocente tiro que Rogne envenenó al intentar cortarlo.

Al descanso, la movilidad de Vibe había sido anulada mucho antes de que pudiese dañar y no parecía una locura que consiguiesen redoblar la ventaja en un contragolpe. Pero en el cuarto de hora que se pasó en los vestuarios entre tiempo y tiempo, los laterales del Göteborg tomaron conciencia de que debían ser los de toda la temporada y empezar a ser más ofensivos si no querían pasar una noche repleta de pesadillas. Así, primero Aleesami y luego Salomonsson empezaron a entrar en juego, descomponiendo el entramado rival que veía como jugadores blanquiazules se colaban entre sus líneas una y otra vez.

Y así fue imposible que Vibe (31 goles en 2014 y 9 en 2015) no cazase un balón dentro del área que empatase el partido, algo que le dolió tanto al Örebro que al ver como el danés remachaba el empate que ya había entrado en primera instancia, supo que la copa no se iba a mover del Gamla Ullevi.

No tardó en culminarse la remontada y ni los cambios a la desesperada les dieron alguna oportunidad de empatar, solo de ver como el Göteborg celebraba su séptima Svenska Cupen y como la historia les volvía a dejar en segundo plano para volver a ser ese equipo que a punto estuvo de dar la sorpresa y levantar un título, pero una vez más valió más la maña que la fuerza que propusieron los örebroares.


Un peón feroés

jueves, 14 de mayo de 2015

Era una final desigual, por una parte el København, gigante danés que para más inri jugaba en casa al ser Parken también estadio nacional. Mientras que enfrente aparecía, casi miedoso y sin que sus aficionados consiguiesen llenar su fondo, el Vestsjælland. Un equipo con apenas 7 años de historia desde que naciese a partir del Slagelse B&I y que tiene casi comprado el billete de vuelta a 1.div. 


Así, que el København comenzase acaparando toda la posesión no sorprendió a nadie, mientras que los vikingos cerraban filas en torno a su portero y buscaba en largo al gigante griego Vellios. El guión, tan desfavorable para el equipo pequeño, le funcionó a la perfección cuando asomaron las carencias del rival, que sin desborde se chocaba una vez tras otra con el muro que había preparado Michael Hansen para una ocasión tan especial. Y no solo eso, si no que consiguió aprovechar la única arma que tenía para hacer daño -el balón parado- y sacar partido de una mala salida de Andersen para adelantarse en el marcador.

Solbakken que aunque no le estén saliendo las cosas, tonto no es. Optó por mover ficha y abrir el campo en el segundo tiempo, moviendo a Jorgensen a una banda que se juntaría con Remmer, mucho más ofensivo que un estéril Høgli. No tardarían mucho en darle la vuelta, aprovechando que el rival tuvo que defender más abierto. Lo que fue un mazazo para Vestsjælland que anduvo varios minutos medio noqueado, hasta que su técnico lanzó un órdago, recuperando el 1-3-5-2 de comienzos de temporada para irse arriba a base de garra y consiguiendo el empate a falta de dos minutos. Un castigo molesto e inesperado para un København que había perdido a Jorgensen por lesión y había sacrificado los cambios para mantener el resultado, acabando con cuatro mediocentros.

Pero para el alborozo de los leones, uno de esos mediocentros, fue quién les terminó dando la copa. Brandur Olsen (1995), un chico feroés que ha debutado con la selección absoluta de su país, recogió en la frontal un pase filtrado por Poulsen para poner el balón – con su pierna menos buena- en la cepa del poste de un Vestsjaelland que apenas tuvo fuerzas para contestar.

Fue el final de la partida entre entrenadores que terminó resolviendo un peón que, se puede decir, pasaba por allí. Un peón feroés que le ha dado al København su sexta copa y el pretexto para salvar una temporada decepcionante en la capital. Mientras que dejó sin premio a la cenicienta que pese a poner en verdaderos problemas al grande, vuelve a Slagelse con las manos vacías.


Kristoffer Ajer: Capitán general juvenil

martes, 12 de mayo de 2015

La aparición de Martin Ødegaard parece haber abierto una fiebre por los chicos jóvenes en los países nórdicos. Todos quieren tener su "golden boy" que arregle la maltrecha economía del club. Así, la temporada ha comenzado con debuts tan prematuros como los de Haksabanovic (1999) en Halmstads (Suecia) o Atakayi (1999) en Jakobstad (Finlandia). Pero muchas veces, una exposición tan temprana no es beneficiosa para chavales que todavía están sin formar. Aunque este argumento parece no sostenerse con Kristoffer Ajer, el joven mediocentro del IK Start que ha llamado la atención de manera brutal en este inicio de temporada.

Criado en Rælingen, al sur de Lillestrøm, los canarios no tardaron en firmarle cuando solo tenía 10 años. Toda su adolescencia en el club de Åråsen hizo que creciese con el sueño de convertirse en jugador del primer equipo del Lillestrøm, un sueño que se esfumó a comienzos de la temporada pasada, cuando sus padres tuvieron que trasladarse a Kristiansand.

Rápidamente se enroló en el club de la ciudad, el IK Start donde vieron su potencial haciéndole debutar en julio frente al Bodø/Glimt. Durante la temporada siguió alternando el primer y segundo equipo, e incluso tuvo tiempo para anotarle al Sarpsborg 08 y comenzar a llamar la atención de los grandes clubs que como la Roma, le invitaron a entrenar con ellos durante el periodo invernal. Ese salto de calidad fue correspondido por su club a comienzos de este año, dónde los problemas económicos hicieron que muchos de los veteranos se fuesen, siendo nombrado capitán en varios partidos de pretemporada y en la primera jornada, justamente en la visita a su antigua casa para convertirse en el capitán más joven de un equipo de Tippeligaen.

Ajer es un mediocentro de gran envergadura al que es complicado sobrepasar, no duda en ir al suelo y maneja bien la pelota, distribuyendo tanto en largo como en corto, aunque es evidente que todavía le quedan muchos puntos que definir y mejorar en su juego. Ocasionalmente ha jugado más adelantado, imponiendo sus centímetros para darle más presencia a su equipo en ataque (en Copa anotó cuatro goles), aunque no será extraño si con los años se retrasa al centro de la defensa. Algo que parece más acorde a sus características.

Con otros dos años más de contrato, parece destinado a comandar un equipo repleto de jóvenes promesas antes de saltar a una liga mayor, dejando su sueño de jugar en el Åråsen para otro momento. Por ahora, parece estar preparado para algo más. 

Cada vez más cerca

martes, 5 de mayo de 2015

Desde que en el año 2000, el Fimleikafélag Hafnarfjarðar (FH) ganase la segunda división islandesa y consiguiese el ascenso, el fútbol islandés ha contemplado la aparición de un nuevo grande y una variante al dominio de la capital. En ese tiempo, al FH le ha dado tiempo a ver cómo crecían en sus filas jugadores, ahora internacionales, como Emil Hallfreðsson, Matthías Vilhjálmsson o Björn Daniel Sverrison. E incluso fue el primer equipo del nativo más conocido de Hafnarfjörður, Gylfi Þór Sigurðsson. Además, también ha ganado seis ligas, siendo el mayor dominador en el siglo XXI. (ver gráfico)
 

La Urvalsdeild 2015 abría con un partido que destacaba por encima de los demás. FH viajaba a Reykjavík para jugar frente al equipo más grande de Islandia, el Knattspyrnufélag Reykjavíkur. Las caras nuevas del KR dieron un paso al frente para dominar un partido donde el fútbol dejó paso a la brega y la lucha, quedando las faltas colgadas al área por Hauksson como lo más destacable de la primera parte.

Pero en la segunda parte, el plan de los locales varió. Los veteranos Pálmasson y Schoop trataron de mantener la pelota con la calidad que se les presupone al haber triunfado en ligas mayores, lo que unido al desborde de Sören Frederiksen consiguió ponerles en ventaja. Pero el paso de los minutos comenzó a pesar en la piernas del mediocentro danés, que tuvo que ser sustituido y con él, el control de la pelota.

Así, llegó el turno de un FH más pragmático, que trató de contestar con balones a, los casi dos metros de, Kristján Flóki Finnbogason (1995) que en un córner consiguió un empate que resultaría clave para el devenir del partido. Mientras que Bajrni Gudjónsson (entrenador del KR) hizo cambios ofensivos que descubrieron su retaguardia, su rival optó por añadir velocidad al ataque con Atli Guðnason y desplazando a Steve Lennon a banda. 

Ese movimiento terminó siendo la clave para que FH culminase la remontada al contragolpe y sumase sus tres primeros puntos de la temporada. Dejando al KR con la sensación de que tiene que coger el ritmo a la competición para poder igualarse con los favoritos al título, algo que mientras tanto puede penalizarle de forma definitiva. Y así, sin grandes alardes pero sin detenerse, el equipo de la tercera ciudad del país se va acercando al gigante nacional.