Una relativa gran sorpresa

jueves, 29 de octubre de 2015

Pensar que hace cinco temporadas, el reciente campeón de Veikkausliiga estaba en Kakkonen (tercera categoría) puede dar una muestra del mérito que tiene el SJK. Pero esos dos ascensos, un título de Copa de la Liga y posterior título liguero, han llegado de la mano de importantes presupuestos -fruto de un gran trabajo- dentro de los parámetros que se mueven en Finlandia. Quizás por eso, que seis temporadas de dominio del HJK se hayan visto cortados, es menos sorprendente de lo que parece.


En Seinäjoki existían dos equipos hace no mucho, el TP-Seinäjoki y el Sepsi-78 que compartían ciudad hasta que se fusionaron en 2007 para crear el SJK, aunque fuese dos años después cuando se uniría al club una figura fundamental, Raimo Sarajärvi. De la mano de este empresario inmobiliario fue cuando se comenzó a notar un crecimiento que llamó a las puertas de Veikkausliiga la pasada temporada, cuando como recién ascendido se hicieron con la medalla de plata. Y prosiguió el pasado invierno con fichajes ilusionantes buscando hacerse un hueco en lo más alto.

Y esa ocasión se le planteó antes de lo esperado por el mal año del HJK, que ha visto como pocas cosas le han salido bien en 2015. A la plaga de lesiones que ha arrastrado durante toda la temporada se le ha unido el poco acierto en los fichajes, donde solamente Atom parece haber cumplido. Por su parte, SJK ha sido todo lo contrario, regularidad en base a una columna vertebral que rara vez ha fallado.

Esa base estaba comandada por el estonio Mihkel Aksalu (1984) que comenzó el año a un gran nivel para terminar siendo el portero que menos goles ha encajado, apoyado en una de las revelaciones del campeonato, el enorme central costamarfileño Cedric Gogoua (1994) que fue creciendo con el paso de los partidos en una defensa tan segura como experimentada.

En mediocampo, la llegada de Mehmet Hetemaj (hermano pequeño del jugador del Chievo) dió fortaleza al mediocampo aunque le costase arrancar y en punta, Akseli Pelvas (1989) ha sido quién llevaba la responsabilidad ofensiva del equipo hasta que en el mercado veraniego se realizaron dos movimientos que terminaron siendo fundamentales. Con la parte de atrás bien acoplada, en Seinäjoki trataron de conseguir calidad para marcar las diferencias también en ataque y las cesiones del mediapunta brasileño Allan (1997) -que el Liverpool acababa de firmar de Internacional de Porto Alegre- y Roope Riski (1991) terminaron por cerrar la ecuación ganadora.

Así ha sido como se ha construido un equipo campeón que según Sarajärvi ha conseguido un logro precoz, porque ellos quieren seguir creciendo y para eso están construyendo una de las mejores academias del país que verá sus frutos en un nuevo estadio previsto para casi 6500 espectadores, ya que en su actual campo no se pueden ni siquiera jugar competiciones europeas.

Adaptarse a los nuevos tiempos

domingo, 25 de octubre de 2015

De 1992 a 2004, en Trondheim se celebraron 13 títulos ligueros sin descanso. Rosenborg era un habitual de la Champions League e incluso llegaron a exportar buenos jugadores a grandes ligas como Steffen Iversen, Vegard Heggem, John Carew o el actual entrenador, Kare Ingebrigtsen. Tras la época dorada, las ligas no dejaron de seguir cayendo con más o menos cadencia hasta que en 2011, la base que había logrado el vigésimo segundo título -Annan, Demidov, Lustig, Skjelbred- decidió dar el salto sin que hubiese un relevo suficientemente preparado.


Los dirigentes del RBK gastaron casi 7 millones de € en dos temporadas para firmar a jugadores que nunca rendían como en sus clubes anteriores. Pasaron tres entrenadores que no conseguían competir hasta el final con el Molde de Solskjaer o el Godset de Deila y las temporadas pasaban con una sequía cómo hacía mucho tiempo no sufrían, hasta que Ingebrigtsen se hizo con la nave reemplazando a Perry Hansen. Kare tuvo una recta final de temporada para hacerse con los jugadores, en invierno mantuvo el bloque (algo que no había sucedido antes) y creyó en una hornada procedente de la academia y que estaba adaptada a los nuevos tiempos. Chicos como Ole Kristian Selnæs o Fredrik Midtsjø se alejaban del estilo del pelotazo para tener la posesión y desde esa premisa, buscar la portería rival con el soporte del experimentado, que no veterano, Mike Jensen.

Otro de los logros de Ingebrigtsen ha sido el reposicionamiento de Jonas Svensson, un mediocentro que hubiese sido titular en cualquier otro equipo, pero con alguna limitación técnica más que sus compeñeros de posición, ha sido reciclado al lateral diestro para que su pundonor le mantenga a un gran nivel.

Con un inicio arrollador (19 de 21 puntos) no tardó en ponerse en cabeza para que surgiese la figura del mejor jugador de esta Tippeligaen, Pal Andre Helland. El extremo protagonista del cuento de hadas que vivió el Hødd en 2012, ha demostrado estar listo para volar fuera del país desde la zona derecha del ataque del Rosenborg. Jugando a pierna cambiada y con salida para ambos lados, su buen golpeo y velocidad le han convertido en el factor más diferencial del equipo pese a la cantidad de goles que ha conseguido Alexander Søderlund, quién sufrirá si abandona la Tippeligaen.

Así, la temporada en Trondheim ha sido como las de antaño. Han levantado un título -que pueden convertirse en dos dentro de quince días-, vuelven a estar en las liguillas europeas y los grandes jugadores que brillaran con Noruega en poco tiempo, han salido de su cantera. Una ecuación perfecta que volvió a cuando consiguieron adaptarse al nuevo fútbol.

Arber Zeneli: Una bala en Borås

lunes, 19 de octubre de 2015

Cuando en octubre de 2014 la vida de Klas Ingesson se apagó, algo se apagó para siempre en Borås. El que había sido un rudo mediocentro en los 90, posteriormente había padecido un tipo de cáncer en la médula ósea que le había dejado en silla de ruedas, algo que no le impidió seguir entrenando y juntar un grupo de futbolistas de la cantera de "di gule" con capacidad -en su mayor parte- para saltar a ligas mayores. Entre ellos, un joven extremo llamado Arber Zeneli.

Zeneli nació hace veinte años en Falum, una pequeña localidad en el centro de Suecia. Descendiente de albano-kosovares, se inició en el mundo futbolístico en el equipo de su ciudad, aunque pronto se iría a Borås. A la cantera del Elfsborg donde fue acumulando títulos nacionales siendo potagonista habitual en las finales, tanto en juveniles como sub`21. Lo que practicamente obligó a Ingesson a darle una oportunidad con 19 años. Algo que Arber aprovechó para hacerse sitio en uno de los ataques más completos del país, rodeado de internacionales absolutos.

El extremo diestro es conducción en velocidad y desborde, manejándo bien ambas piernas -aunque debe mejorar la definición con la zurda- a lo que con el paso de los partidos ha ido sumándole precisión para asociarse con los compañeros y lograr finalizar las jugadas cada vez con más coherencia. Su inició de 2015, con 4 goles en seis jornadas, confirmó que se trataba de un chico especial, lo que le valió para ir convocado con el equipo sub'21 sueco que se proclamó campeón de Europa a pesar de no disputar ni un minuto.

Los ocho goles unidos a otras tantas asistencias que acumula esta temporada no han pasado inadvertidos y es uno de los jóvenes más codiciados del país después de la masiva marcha de talento que ha sufrido la Allsvenskan, un camino que también tomará Zeneli más pronto que tarde.

 

Un guión conocido

sábado, 3 de octubre de 2015

Un penalti de Doumbia en el descuento le dio el año pasado el primer título de la historia al Stjarnan. El equipo de Garðabær consiguió enlazar una temporada perfecta –no perdió ningún partido- y se aprovechó que el favorito (FH) estuvo entretenido durante más de un mes en las previas de Europa League, llegando a la 3ª ronda previa por primera vez en su historia. Pero en 2015 la historia ha vuelto al guión de las últimas temporadas, ese que dice que en Hafnarfjörður -al sur de la capital- han celebrado siete de las últimas doce ligas.


Esa dolorosa derrota del Kaplakrikavöllur –les hubiese bastado un empate- hizo que el FH se pusiese las pilas en el mercado invernal con el fin de reconquistar el título. Sin bajas dolorosas como había sido la de Björn Daníel Sverrisson el año anterior, las llegadas de nombres conocidos en el fútbol nórdico como Steven Lennon o el joven Kristján Flóki Finnbogason (1995), que venía de disputar las Uefa Youth League con el København, intentaron encontrar esa frescura que el ataque había echado en falta. En la primera cita del año -ante el KR- se demostró que lo habian conseguido, tras remontar un gol inicial en casa del mayor rival.

La temporada del FH quizás no ha sido tan sólida como la anterior, pero los rivales tampoco han mostrado el nivel que se les pedía facilitándoles la tarea. Solo la recuperación de Breidablik de la mano de los sub’21 Gunnlaugsson (1994) y Sigurjónsson (1995) han añadido algo de picante a un título, que por sensaciones estaba más decidido de lo que parecía ante el mal año del campeón y la decepcionante temporada del KR.Un desastre.

Y es que en la capital consiguieron reunir un grupo para ganar todos los títulos. El desembarco danés con Frederiksen y Schoop o el retorno de Friðjónsson hicieron ilusionarse a una afición que ha visto como el enemigo tradicional (Valur) le robaba la final copera y el moderno (FH) la liga.

Así, Fimleikafélag Hafnarfjarðar o FH ha vuelto ha proclamarse campeón de Urvalsdeild confirmando su supremacía y que su cantera sigue funcionando, esta vez con el lateral Bödvar Bödvarsson (1995) que no tardará en abandonar la isla.