La otra joya de Silkeborg

Silkeborg nunca ha sido uno de los focos importantes del fútbol danés. En la zona este de la península de Jutlandia consiguieron hacerse un nombre cuando SIF Invest A/S se fundó para promover el fútbol en la región alcanzando su momento álgido en los 90, cuando resultaron campeones y se movieron en la zona alta de la clasificación.

Todo quedó ahí, la llama se fue apagando a la par que se encendía otra en la cercana Herning, a escasos 40 kilómetros. Ahí nacía una idea de club que se encuentra en su punto más elevado y que representa una competitividad demasiado grande para atraer a las jóvenes promesas de la zona. Actualmente Midtjylland es una de las academias más competitivas de Europa conjuntando una colaboración africana con una red que aglutina a los mejores chicos de la zona que compite y elimina a rivales como Atlético de Madrid o Málaga en la Uefa Youth League.

Pero nada es infalible y en Silkeborg continuaron con su programa de talentos que tuvo una oportunidad de lucirse hace dos temporadas, cuando con el equipo descendido a 1.division con varias jornadas de antelación optaron por darle la oportunidad a los más jóvenes. Ese fue el momento donde Kasper Dolberg (1997) apareció en la élite del fútbol danés, algo que no pasaría desapercibido para los ojeadores del Ajax, donde se ha convertido en la aparición del fútbol europeo en lo que va de temporada. Esa oportunidad también le llegó a un atacante un año mayor que estaba teniendo cameos ocasionales con el primer equipo mientras formaba parte del equipo sub’19.

El su paso por la segunda categoría del fútbol danés le sirvió a Robert Skov (1996) para asentarse en el primer equipo y mostrar unas cualidades que le consiguieron un billete a las Olimpiadas de Rio donde fue de lo poco destacado junto a Jacob Bruun Larsen (1998), curiosamente los dos más jóvenes de la convocatoria. Unas buenas sensaciones que se confirmaron a su regreso, convirtiéndose en un pilar fundamental para un recién ascendido.

El “tapado” de la academia de SIL comenzó como delantero, para ir retrasando su posición hasta el extremo diestro donde poder exhibir su potente disparo con la zurda, la que seguramente es su cualidad más destacada. Su juego es eminentemente por dentro, siendo las diagonales interiores la base de su juego, cobrando un especial interés al tratarse de un jugador con capacidad para aguantar el balón en un equipo que busca de forma muy directa la portería contraria.

A escasos días de poder negociar con cualquier equipo al terminar su contrato en el verano de 2017, suena para dar el salto a equipos de la zona alta de Superliga o el extranjero, aunque Skov parece decidido a seguir creciendo en su casa. Aquella que ha visto crecer a dos de los talentos daneses del momento en un habitat complicado y que espera otro más en la figura del mediocentro Sammy Skytte (1997).


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