El mago de Vinterstaden*

viernes, 30 de diciembre de 2016

Suecia, a diferencia de Noruega, acumula todo su potencial futbolístico en el sur. El paralelo 63 norte, ese que en la vecina acumula títulos en Trondheim, era prácticamente un desconocido para el balompié sueco hasta hace unos pocos años, cuando comenzó a llamar la atención un proyecto sito en Östersund, la capital del condado de Jämtland. Allí llegó en 2011 Graham Potter, un ex-futbolísta inglés que se había sacado la carrera universitaria mientras daba sus últimos coletazos en Macclesfield y posteriormente convertido en entrenador sin que su formación académica se detuviese. Esa “rara avis” en el mundo del fútbol, que incluso formaba a sus jugadores en la música o la literatura, era el encargado de llevar los mandos de un ÖFK que acabab de descender a Division 2 (4ª categoría).


Con dos ascensos en dos años, un proyecto que había crecido apoyado en la Nike Academy se destapó como uno de los más interesantes del país en Superettan. Esa mente tan abierta propició un acuerdo con el gobierno libio para que cerca de doscientos chicos del país africano pudiesen aprender anualmente en la escuela del club, siendo unas de los muchas nacionalidades de un club multicultural. Las novedades introducidas tanto en cuestiones de preparación física, como técnica o táctica siguieron desarrollando un club que al tercer intento, consiguió ascender a Allsvenskan.

El estreno del Östersund fue complicado, pese a las buenas sensaciones les costó sumar de tres en tres, pagando un peaje por su innovadora proposición. Pero los halagos fueron llegando conforme los resultados viraron, a pesar de merecerlos mucho antes, hasta el despegue definitivo de un equipo que no ha sufrido para asegurar la categoría. La capacidad para adpatarse a los cambios de la plantilla ha conseguido que varios jugadores hayan llamado la atención, empezando por el multifuncional Alex Dyer -que jugará en Elfsborg en 2017- hasta el goleador del equipo, Saaman Ghoddoos que cerró la temporada con 10 goles y 7 asistencias variando su posición entre el extremo y la punta.

Potter se distingue por su versatilidad táctica en un fútbol donde todavía persiste demasiado arraigado el 4-4-2 que otro inglés -Hodgson- implantó casi 30 años atrás. Su Östersund ha danzado en su primer año en la máxima categoría entre el 3-5-2, 3-4-3 y el 4-4-1-1 con una mentalidad impropia de un recién ascendido. La posesión era la herramienta desde la que conseguir los objetivos y por ello, era un equipo valiente que no se ha dejado amedrentar por los grandes, aunque ello le haya costado encajar algunas goleadas.

Ese soplo de aire fresco que Potter ha representado para el fútbol sueco le ha valido el premio al mejor entrenador por delante de Norling (AIK) y Kuhn (Malmö), pero sobre todo para que en Suecia se mire al norte. Algo que tiene pinta de seguir así con la renovación del entrenador de Solihull hasta 2019. Solo falta ver de qué es capaz sin contar con el factor sorpresa que tan grande ha sido en el año que se termina.


* Vinterstaden es cómo se conoce a la ciudad de Östersund. Significa la ciudad del invierno.

La dominancia de los leones

jueves, 22 de diciembre de 2016

Ha sido un año de cambio en la Superliga. El nuevo formato que pretende alargar la competición y darle un salto de vistosidad a la recta final está viendo como København se dirige imparable hacía su duodécimo titulo liguero mostrando un nivel tan superior que un magnífico Brøndby se encuentra a casi cuatro partidos de distancia. Los leones apenas encajan poco más de un gol cada tres partidos, lo que sumado a sus más de dos goles por partido comienza una explicación de por qué tanta dominación.


Y es que los propios defensores, en este caso los laterales, son pieza clave de un equipo que ha competido de tú a tú contra sus rivales en Champions League. Tanto Augustinsson como Ankersen son dos de los principales estiletes ofensivos del FCK con dos estilos distintos. Mientras en el gemelo predomina la potencia, el toque del sueco le ha convertido en el objetivo de media Europa. Algo que ha dejado de ser el mediocentro Delaney que con el parón invernal ha hecho sus maletas con destino Bremen.

Su principal rival Brøndby -el único que no ha perdido con el líder- ha sufrido un profundo cambio de la mano del alemán Zorniger y su mentalidad ofensiva. El “Zeman” de Baden-Württemberg (cuna de buenos entrenadores) ha reforzado al equipo con piezas que conocía como el central Röcker o Mukhtar, el acelerador del equipo que lanza a una pareja que se entiende a la perfección en ataque, un Wilczek-Pukki que suma 24 goles y 11 asistencias en veintiún partidos.

La revelación ha sido el recién ascendido Lyngby, abanderado del one-nil, donde ambos extremos del campo han sido los pilares que marcaban las diferencias. Y mientras en portería un sobrio Jesper Hansen recibía su primera convocatoria internacional, el “Shaqiri” danés -Jeppe Kjaer- ejecutaba rivales en velocidad.

Por la zona baja, el equipo más vistoso ha sido un Nordsjælland plagado de jóvenes ha visto como pagaba la irregularidad con grandes goleadas que no empeñan el papel del 9 de la sub'21 danesa, Marcus Ingvartsen bien proveído por el toque de Lobotka y la velocidad de Asante. Aunque no sufrirán tanto como clásicos como Esbjerg o OB, pésimamente gestionados y sumidos en un caos que se está comiendo algunos de los mejores nombres de la liga.

Once 1ª mitad:


La otra joya de Silkeborg

martes, 13 de diciembre de 2016

Silkeborg nunca ha sido uno de los focos importantes del fútbol danés. En la zona este de la península de Jutlandia consiguieron hacerse un nombre cuando SIF Invest A/S se fundó para promover el fútbol en la región alcanzando su momento álgido en los 90, cuando resultaron campeones y se movieron en la zona alta de la clasificación.

Todo quedó ahí, la llama se fue apagando a la par que se encendía otra en la cercana Herning, a escasos 40 kilómetros. Ahí nacía una idea de club que se encuentra en su punto más elevado y que representa una competitividad demasiado grande para atraer a las jóvenes promesas de la zona. Actualmente Midtjylland es una de las academias más competitivas de Europa conjuntando una colaboración africana con una red que aglutina a los mejores chicos de la zona que compite y elimina a rivales como Atlético de Madrid o Málaga en la Uefa Youth League.

Pero nada es infalible y en Silkeborg continuaron con su programa de talentos que tuvo una oportunidad de lucirse hace dos temporadas, cuando con el equipo descendido a 1.division con varias jornadas de antelación optaron por darle la oportunidad a los más jóvenes. Ese fue el momento donde Kasper Dolberg (1997) apareció en la élite del fútbol danés, algo que no pasaría desapercibido para los ojeadores del Ajax, donde se ha convertido en la aparición del fútbol europeo en lo que va de temporada. Esa oportunidad también le llegó a un atacante un año mayor que estaba teniendo cameos ocasionales con el primer equipo mientras formaba parte del equipo sub’19.

El su paso por la segunda categoría del fútbol danés le sirvió a Robert Skov (1996) para asentarse en el primer equipo y mostrar unas cualidades que le consiguieron un billete a las Olimpiadas de Rio donde fue de lo poco destacado junto a Jacob Bruun Larsen (1998), curiosamente los dos más jóvenes de la convocatoria. Unas buenas sensaciones que se confirmaron a su regreso, convirtiéndose en un pilar fundamental para un recién ascendido.

El “tapado” de la academia de SIL comenzó como delantero, para ir retrasando su posición hasta el extremo diestro donde poder exhibir su potente disparo con la zurda, la que seguramente es su cualidad más destacada. Su juego es eminentemente por dentro, siendo las diagonales interiores la base de su juego, cobrando un especial interés al tratarse de un jugador con capacidad para aguantar el balón en un equipo que busca de forma muy directa la portería contraria.

A escasos días de poder negociar con cualquier equipo al terminar su contrato en el verano de 2017, suena para dar el salto a equipos de la zona alta de Superliga o el extranjero, aunque Skov parece decidido a seguir creciendo en su casa. Aquella que ha visto crecer a dos de los talentos daneses del momento en un habitat complicado y que espera otro más en la figura del mediocentro Sammy Skytte (1997).