lunes, 23 de octubre de 2017

Una estrella sin mucho brillo



Corría el año 2003 cuando el título de Allsvenskan cayó por segundo año consecutivo en el antiguo estadio olímpico de Estocolmo, la casa del Djurgårdens por aquel entonces. Los Blåränderna habían juntado a un puñado de jóvenes que no tardarían en triunfar por Europa y en el combinado nacional. Källström, Isaksson y un Elmander que estaba cedido por el Feyenoord aunque apenas tendría minutos. Ese fue un punto de inflexión en Suecia, en los años posteriores comenzaron a sucederse campeones sin que nadie consiguiese revalidar la corona hasta que llegó (volvió) el Malmö

En 2014, la marcha de Hamad a Bundesliga y la grave lesión de Molins fueron compensadas con la repatriación de Markus Rosenberg. Con él, los di blåe repitieron corona reinstalando una dinastía que solo el Norrköping ha discutido y que en 2017 ha vuelto a repetir título tras liderar la clasificación desde la segunda jornada. Lo que ha significado su vigésimo titulo de campeón sueco, es decir, su segunda estrella en el escudo.


Este Malmö no ha realizado una temporada especialmente brillante. El descalabro que sufrió en la Svenska Cupen con Allan Kuhn, dejó a Magnus Pehrsson con dos competiciones para una plantilla que tenía la mayor duda en reemplazar un perfil defensivo como Adu en el mediocampo. No fue necesario, el clásico 4-4-2 fue completado con un extremo con cualidades de mediocentro como Rakip –que dio un salto en cuanto a rendimiento ofensivo- y esas funciones recayeron en un Lewicki venido a menos. Pero manteniendo la estructura, consiguieron que los resultados no decayesen incluso con soluciones tan singulares como Yotún en el extremo zurdo. 

La eliminatoria de Champions League frente al Vardar coincidió con el peor momento de la temporada para la línea de medios azul. Frente al campeón macedonio, murió asfixiado por la presión de los rivales a AC-Lewicki para terminar sin ideas mientras Eikrem desaparecía de los planes de Pehrsson. 

Tras el verano, los jóvenes tiraron del equipo para que levantase la Allsvenskan sin problemas. Primero fueron los destellos de Mattias Svanberg (99) que entrando desde la banda pese a ser mediocentro le dio un al equipo nuevos bríos en los pocos minutos que tuvo. Y después, las caras nuevas -Sarfo (95) y Strandberg (96)- terminaron por completar un equipo que ha dado un paso atrás en cuanto a competitividad respecto a otras temporadas, pero que sigue mandando en Suecia de una manera que nadie había conseguido en los últimos 30 años. Ahora falta ver por donde discurre este nuevo Malmö en el que terminan contrato varias piezas fundamentales como Eikrem, Berget, Lewicki, Tinnerholm o Rakip.
Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario