La juventud que reflotó Brøndbyvester

martes, 31 de enero de 2017


El panorama en Brøndby hace 4 años era muy distinto al actual. Acuciado por las deudas se jugó en Horsens, en un partido a vida o muerte, su permanencia en Superliga, algo que tras 93 minutos de sufrimiento certificó un pequeño sudafricano llamado Lebogang Phiri. Ese verano, con la permanencia asegurada, la inversión volvió y con ella los resultados, aunque siempre lejos de los títulos. Pero no solo el dinero entrante consiguió reflotar al histórico danés, los chicos salidos de la academia como Phiri o Durmisi empezaron a poblar los onces de Thomas Frank contribuyendo a la mejora.


Desde la banda diestra, un chico de apenas 18 años conseguía asentarse en el once a la par que se repatriaba a un mediocentro desde Hamburgo que se encargaría de ir formándose junto a Thomas Kahlenberg. La juventud revivía a un Brøndby que conseguía volver a Europa a pesar de su irregularidad.

Andrew Hjulsager (1995) fue variando su posición entre los extremos -aunque casi siempre iniciaba en el derecho-y la mediapunta a la par que Christian Nørgaard (1994) se endurecía comenzando a actuar como principal mediocentro. Ambos crecían y marcaban diferencias en un equipo que el pasado verano dio un giro radical con la llegada del alemán Alexander Zorniger al banquillo. La mentalidad puramente ofensiva del ex-Stuttgart revolucionó a una plantilla que por primera vez en muchos años se sintió capaz de competirle al København.

Ese torrente de fútbol que promedió casi 4 goles por partidos en los primeros meses tenía su base en Nørgaard. Que desde la base del rombo permitía una salida rápida y limpia de balón a la vez que realizaba las coberturas en toda la parcela central, mostrando su endurecimiento defensivo. Y además, tenía su continuidad en un Hjulsager que ejercía -junto a Mukhtar- desde una posición más centrada a la habitual, de acelerador sumando un número de goles importante mientras llegaba desde la segunda línea. Lo que unido a su capacidad para jugar por dentro, tanto combinando como desbordando completaban un jugador que marcaba las diferencias.

Dos valores técnicamente destacados en Dinamarca que eran y son fijos en la sub’21 que disputará el Europeo en verano y que en Brøndby han intentado asegurarse para seguir creciendo. Algo que harán con Nørgaard –recién renovado hasta 2020- pero que Hjulsager hará por su cuenta fuera de una liga que a ambos se les empieza a quedar pequeña.

Trasvase de talento

miércoles, 25 de enero de 2017

El prematuro fichaje de Alexander Isak a Dortmund, tras solo un año como profesional, es la consecuencia lógica de la aparición de un gran talento en una liga de menor nivel como son las nórdicas. Como sucedió anteriormente con Martin Ødegaard o Emre Mor las grandes ligas fijan su atención en destinos que habitualmente quedan reservados a clubes de ligas intermedias que sirven, en el mejor de los casos, para dar el salto al primer nivel del fútbol europeo. Y ese traslado de talento vuelve a repetirse en cada mercado veraniego donde la liga belga, reforzada con el dinero de la Premier League, parece haberse fijado especialmente en Eliteserien y Allsvenskan.

Así, han sido un puñado de jóvenes los que han hecho sus maletas en busca de esas oportunidades en un segundo escalón:



Sander Berge (Vålerenga > RKC Genk)

Uno de los niños prodigio que han aparecido tras el salto de Ødegaard. El debut de Sander Berge (1998) con Asker se produjo con apenas 16 años, llamando la atención de la capital, donde se trasladó al año siguiente. No desaprovechó la primera oportunidad que le ofreció Rekdal para hacerse con un sitio en la sala de máquinas del Enga. Dotadísimo técnicamente tiene un gran manejo de balón y ha ejercido fundamentalmente como mediocentro defensivo junto a Grindheim, encargándose del iniciar el juego. No se ha dejado ver mucho cerca del área rival, aunque sus características indiquen que pueda ser el siguiente paso lógico en su evolución. El salto a la Jupiler Pro League le ayudará a evitar un frenazo en su crecimiento como corre riego de sucederle a su ex-compañero de equipo Ghayas Zahid (1994). 


Tesfaldet Tekie (IFK Norrköping > KAA Gent)

Tekie (1997) ha sido el encargado de tapar la baja de Alexander Fransson (1994) en el mediocentro del Norrköping campeón. Sin la capacidad para incorporarse al ataque de su predecesor, ha mostrado un buen desplazamiento de balón pero todavía parece que tiene mucho camino por recorrer en un aspecto defensivo donde se apoyaba en Sjölund. Su salto a Bélgica parece un tanto precipitado en tanto en cuanto no ha conseguido marcar diferencias en Allsvenskan. 


Ethan Horvath (Molde > Brujas)

El portero norteamericano ha conseguido debutar con la absoluta pese a su irregularidad. Horvath (1995) brilló en la fase de grupos de la Europa League con el equipo de Solskjaer pero no aportó la seguridad defensiva en una competición local donde su titularidad siempre ha estado en entredicho. De gran envergadura presenta unos buenos números en la portería del Aker Stadion pero parece una apuesta arriesgada si en Brujas pretenden tener estabilidad a corto plazo.



Viktor Claesson (Elfsborg > Krasnodar)

Uno de los talentos suecos que extrañaba ver en Allsvenskan cuando sobresalía anualmente desde la mediapunta del equipo de Borås que incluso le había permitido ser internacional. Claesson (1992) ha demostrado ser un excelente llegador, lo que sumado a una buena capacidad de pase le han permitido alcanzar dobles figuras (11 goles y 12 asistencias) en 2015. Defensivamente es agresivo lo que le ha permitido jugar por todo el carril central, desde mediocentro junto a Rohdén (ahora en Crotone) hasta en la delantera. 


Mikael Soisalo (Ilves > Middlesbrough)

El extremo fue una de las apariciones de la última Veikkausliga. Soisalo (1998) ha mostrado desborde y llegada al área a una velocidad con la que ha marcado diferencias en Finlandia. En el equipo sub’23 del Boro podrá mostrar si su capacidad para jugar tanto por dentro como por fuera es suficiente para dar el salto a la Premier League.

En una situación similar al extremo finlandés se encuentra Agust Edvald Hlynsson (2000) que un año después de debutar con Breidablik, ha sido reclutado por la academia del Norwich City. Con un buen toque de balón se encuentra en disposición de crecer compitiendo en un fútbol con una mayor competitividad que a largo plazo seguramente le ayude a encontrar acomodo en el fútbol europeo sin necesidad de volver a su Islandia natal.

La hora de levar anclas

miércoles, 4 de enero de 2017

Existe un nuevo orden en el fútbol del norte de Europa. La ascensión islandesa ha coincidido con los cambios de ciclo sueco y danés. Y mientras uno empieza a ver la luz sin Zlatan, a los de Hereide les cuesta aplicar una personalidad definida a su juego a pesar de ver como le florecen piezas excepcionales. Son diferentes formas para encontrar el camino hacia un gran torneo internacional, algo que en Noruega no degustan desde el año 2000 en Bélgica y Países Bajos.


La tesitura noruega es diferente a todas las demás, con menos tradición futbolística y sobre todo menos medios que sus compañeros del sur y este de Escandinavia, rozaron la última Eurocopa (¿Quién no lo hizo?) con una generación que tres años antes había llamado la atención desde el maltrecho césped de Drammen. Noruega sub’21 disfrutó de la Eurocopa de la categoría tras eliminar a la Francia de Varane, Lacazette e incluso el propio Griezmann en el playoff y posteriormente se cargó a los ingleses dirigidos por Henderson, Rose o Zaha. Todo ello con un puñado de jugadores prometedores que intentaban seguir la corriente de buen trato de balón que reina en los últimos tiempos en el fútbol mundial.

Esa generación estuvo posteriormente a disposición de un Per-Mathias Høgmo que fue contando con ella progresivamente en la absoluta. Los saltos al extranjero de jugadores como Nyland, Strandberg, Johansen, Eikrem o Berget ilusionaron con un salto de calidad en el fútbol noruego que nunca llegó. Las piezas no eran las mismas, pero nada había cambiado en la anticuada manera de ver el fútbol que utilizaba anteriormente "Drillo" Olsen. El fútbol absolutamente físico, aquel que por otra parte sigue reinando en el fútbol local, no conseguía poner en problemas a los equipos superiores y por el contrario, minimizaba el evidente potencial noruego ante equipos conservadores. El mayor logro de ese continuismo fue la victoria ante Croacia en Oslo que posibilitó una repesca de la que Noruega saldría humillada por una idea de juego mucho más consistente, como Hungría mostraría en suelo francés. 

Y llegados a este punto, es donde merece la pena nombrar otro factor relevante. El debut de jóvenes talentos (algo resumido como la fiebre Ødegaard) añade a la ecuación un puñado de jugadores todavía más técnicos que pide a gritos un cambio. Ellos, por su parte, consiguieron rozar otra vez el Europeo U21 pese a ser prácticamente sub’19 en algunos casos. Pero esta vez se cruzan con una Serbia mucho más atenta que había sido –en su mayor parte- campeona del mundo sub’20 un año antes. 

Tras la marcha de Høgmo, el fútbol noruego se encuentra en la tesitura de elegir por donde quiere continuar su camino con el 25º seleccionador de su historia. El dilema está en repetir la decisión continuista tomada en 2013 -lo que seguramente le igualaría con una hundida Finlandia- o dar un paso adelante que le coloque más cerca del resto de sus vecinos. Materia prima parece existir aunque para su desarrollo siga sin siendo absolutamente fundamental su salto a otras ligas europeas.


La Noruega del futuro: